Nietzsche es mi Co-piloto

Nietzsche es mi Co-piloto

domingo, 6 de marzo de 2011

Le llegó el día a la Filosofía

Martes, 14 de noviembre de 2006
 
Redacción BBC Mundo


Aristóteles
Aristóteles, referente de la Filosofía.

La condición del hombre moderno es, en pocas palabras, "un referente, un modelo, un hombre en esta era de globalización cuyo pensamiento, cuyo punto de referencia sea siempre la solidaridad y el raciocino".
Eso es lo que le dijo a BBC Mundo Juan Martos Quesada, el filósofo español que se prepara para participar en el Día Mundial de la Filosofía, en el que el tema central será reflexionar sobre la condición del hombre moderno.
El evento tendrá lugar el próximo 16 de noviembre y reunirá a filósofos de todo el mundo. Martos Quesada junto con Ricardo Salas de Chile serán los únicos hispano parlantes del grupo.
Epoca fundamentalista
El filósofo español considera que vivimos en una época fundamentalista, y por eso es importante que, "podamos rescatar el sentimiento racionalista y humanista que tiene la filosofía".
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) escogió como sede del Día de la Filosofía a Rabat, Marruecos, algo que a Martos Quesada le parece muy acertado.
Es importante que este encuentro se celebre en Marruecos, un país árabe, musulmán, que está teniendo una gran importancia en esta lucha entre el racionalismo y el fundamentalismo.
Juan Martos Quesada

"Es importante que este encuentro se celebre en Marruecos, un país árabe, musulmán, que está teniendo una gran importancia en esta lucha entre el racionalismo y el fundamentalismo".
A pesar de esta precisión, el académico aclaró que no se trata de un diálogo entre Occidente y Oriente.
"Eso sería decir que Occidente es la filosofía y Oriente el fundamentalismo religioso y no es cierto. En las dos áreas geográficas existen fundamentalistas religiosos y también existen personas racionalistas y seculares".
Martos Quesada formará parte de la Mesa de Trabajo "Filosofía y obstáculos para una coalición de Culturas".
Sobre la poca presencia de filósofos latinoamericanos, Martos Quesada reconoció que esto le preocupa, ya que países como Argentina, Venezuela y Chile tienen una gran tradición en la materia, aunque opina que se debe a un problema de logística.
La celebración del Día Mundial de la Filosofía, coincidirá con el Día Mundial de la Tolerancia, oportunidad inmejorable -de acuerdo a la ONU- para reflexionar y compartir ideas. 

 

Jim Morrison improvisando (subtitulos español)

domingo, 13 de febrero de 2011

Doce pruebas de la inexistencia de Dios - Sebastián Faure

Doce pruebas de la inexistencia de Dios

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 (Recensión de las ideas principales del libro del teórico anarquista Sebastián Faure (1852-1942), publicado en Ediciones Júcar en 1980.) 

Hay dos modos de argumentar en contra de la existencia de Dios.
1.    El primero consiste en ofrecer una explicación de la totalidad de lo real tan completa y exhaustiva que haga superflua su existencia. 
2.    Examinar en qué consiste el Dios que nos presentan las religiones y ejercitarnos en un análisis racional de la coherencia de su discurso. 
El problema del punto 1 radica en que no existe ninguna teoría científica que pueda ofrecer esa explicación y cuya validez esté contrastada. De manera que lo más lógico es moverse en lo que plantea el punto 2.
Los argumentos del tipo 2 se pueden clasificar del siguiente modo:
·         Argumentos en contra de la Creación
·         Argumentos en contra del Dios gobernador o Providencia
·         Argumentos en contra del Dios Justiciero o Magistrado
Vayamos por partes:
-      Argumentos en contra de la Creación
1.    El paso del no-ser al ser es inadmisible. De la nada, nada puede salir.
2.    Si Dios es Espíritu puro, no puede haber creado la materia, siendo algo esencialmente diferente a sí mismo. ¿Dónde se hallaba la materia en su origen? O bien la materia estaba fuera de Dios, o bien era Dios mismo.
3.    Lo perfecto no puede producir lo imperfecto, y es claro que nuestro mundo lo es.
4.    Siendo Dios eterno, activo y necesario, no puede haber creado el mundo, pues ello implicaría que éste no ha existido siempre. Si Dios ha existido siempre, habría un tiempo en que Dios habría existido y el mundo no, estando durante ese período inactivo, lo cual no corresponde a su naturaleza.
5.    Si Dios es inmutable, no puede crear, pues para ello tendría que haber pasado de la situación en que aún no había creado a la de hacerlo.
6.    En Dios no puede haber ninguna finalidad en la Creación. Si antes de crear nada ya era infinitamente feliz, poderoso y perfecto. No teniendo necesidad ninguna que cubrir, la creación carece de objetivo. Por tanto, si Dios ha creado sin motivo, sin saber por qué, sin ideal, ha procedido como un loco y la creación se asemeja a un acto de demencia.
Si se responde a estas objeciones apelando a que se está pensando en Dios desde parámetros reducidos por la pobreza del entendimiento humano, y que por tanto de todo lo dicho sólo se saca nuestra incapacidad para poder conocer o entender a Dios, pero que no por ello podemos negarle, el ateo replica diciendo que está de acuerdo en el reconocimiento de que lo finito no puede concebir ni explicar lo infinito, y de que si a él le niegan por ello el derecho de negarlo, igualmente deberían los teístas negarse a sí mismos el derecho de afirmarlo.Sin embargo, el que afirma siempre es el que debe sopesar el peso de la prueba. El ateo se limita a destacar las incongruencias del que afirma. “Cesad de afirmar vosotros y yo cesaré de negar.”
Decir que el Universo es un efecto de una Causa, y llamar a esta Causa Dios, es tan razonable como decir que el Universo es eterno. Pues, si Dios es Causa, ¿qué hacía cuando aún no era Causa porque aún no había creado?“En consecuencia, si Dios es eterno, el Universo también lo es, y si el Universo es eterno, no ha comenzado jamás, de lo que resulta que no ha sido creado.” 
-      Contra el Dios gobernador o Providencia
1.    El Gobernador niega al Creador. Se puede creer en un Dios creador, o en un Dios gobernador, pues hay gente que lo que hace a pesar de las incongruencias que hemos señalado. Pero creer simultáneamente en ambas cosas es aún más incongruente. Si Dios creó perfectamente, se hace inútil la necesidad de vigilar que la obra creada requiera posteriores intervenciones.
2.    Dios no es poderoso ni justo, pues no se ha revelado a todos los hombres por igual. Si quería que los hombres conocieran su Ley, podría haber indicado su voluntad a todos, y no sólo a un grupo de privilegiados.
3.    La infinita misericordia de Dios es incongruente con la existencia del infierno. “Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.” ¿Cómo pueden las Escrituras afirmar algo así? Además, ¿a quién ayudan los tormentos que sufren los condenados?
4.    El problema del mal. El mal existe. Por tanto, o Dios no es omnipotente o no es bueno. 
-      Contra el Dios Justiciero
1.    Somos tal como Dios ha querido que fuéramos, si resulta que todo es obra suya. Por tanto, como nos ha creado según su voluntad, es Dios el último y verdadero responsable de todo lo que acontece. No es justo que nos juzgue, puesto que el único realmente libre es Dios.
2.    Dios viola las reglas fundamentales de la equidad. Cualquiera que sea la responsabilidad del hombre, es limitada al serlo él mismo, pero el castigo divino no tiene límites. Hay desproporción entre el castigo y la falta, igual que entre el premio y el mérito.

Joan Méndez

50 preguntas y respuestas que resumen vida y obre de Nietzsche por Joan Méndez

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  1. Ciudades de nacimiento y muerte de Friedrich Nietzsche.
  2. ¿En qué corriente filosófica se sitúa?
  3. ¿Qué obra de Nietzsche contiene por vez primera la frase “Dios ha muerto”?
  4. Cronología de Nietzsche.
  5. ¿Qué obra de Nietzsche tiene como subtítulo “Cómo se filosofa con el martillo”?
  6. ¿Qué filósofo alemán escribió El mundo como voluntad y como representación?
  7. ¿Qué significa el término “nihilismo”?
  8. ¿Qué sentido tiene la distinción entre apolíneo y dionisiaco en la filosofía nietzscheana?
  9. ¿A quién pidió matrimonio por dos veces, siendo rechazado las dos?
  10. ¿Por qué dice que no habremos matado del todo a Dios, mientras sigamos confiando en la gramática?
  11. ¿Qué consideración merecía a Nietzsche el imperativo categórico kantiano?
  12. ¿Con qué compositor mantuvo una estrecha amistad, hasta que se rompió de forma total a partir de 1878?
  13. ¿Cuál fue la recepción que tuvo su obra El origen de la tragedia entre la comunidad filológica de la época?
  14. ¿En qué ciudad ejerció de profesor universitario?
  15. ¿Qué sostiene la teoría del eterno retorno?
  16. ¿Qué significa la expresión “voluntad de poder”?
  17. ¿De qué nos habla en el pasaje “De las 3 transformaciones” en su obra Así habló Zaratustra?
  18. ¿Por qué dice de dicha obra que es un libro “para todos y para ninguno”?
  19. ¿Quién fue el Zaratustra histórico?
  20. ¿Por qué dice que la religión cristiana es fruto del odio?
  21. ¿Qué significa la expresión “amor fati”?
  22. ¿Qué opinión le merecían el socialismo y la democracia?
  23. ¿Qué significa el término “vitalismo”?
  24. ¿Qué sentido otorga al concepto “transvaloración”?
  25. ¿Qué otros dos filósofos son situados por Paul Ricoeur junto a Nietzsche como “maestros de la sospecha”?
  26. ¿En qué guerra participó?
  27. ¿Qué significado da a “Übermensch”?
  28. ¿Qué quiere decir con: “En el fondo no ha habido más que un cristiano, y ése murió en la cruz”?
  29. ¿Qué pensaba Nietzsche acerca del valor de la compasión?
  30. ¿Qué opinión le merecía el anarquismo?
  31. Cita cuatro obras de Nietzsche.
  32. Según Nietzsche, ¿qué sería la vida sin la música?
  33. ¿Qué nos quiere decir al señalar que hemos de “mantenernos fieles al sentido de la tierra”?
  34. ¿A qué se refiere con la expresión “el último hombre”?
  35. ¿En qué año sufrió el colapso que lo llevó a la locura?
  36. ¿Cuál es la exigencia moral a la que conduce la aceptación de la teoría del eterno retorno?
  37. ¿Por qué mantendrá una actitud crítica finalmente Nietzsche sobre Schopenhauer?
  38. ¿Por qué se remonta Nietzsche en su análisis de la cultura occidental a la época de la tragedia clásica griega?
  39. ¿A qué se dedicaron tanto el padre de Nietzsche, como sus dos abuelos?
  40. ¿Qué es un aforismo?
  41. ¿Qué siglo de la historia es considerado por Nietzsche “el siglo sacerdotal por excelencia” por incubarse en él las semillas de las futuras grandes religiones monoteístas del mundo?
  42. ¿En qué obra incluye apartados como “Por qué soy tan inteligente” o “Por qué escribo libros tan buenos”?
  43. ¿Qué quiere decir con la afirmación de que el cristianismo hizo del hombre “una animal interesante”?
  44. ¿Qué versión ofrecía Elizabeth, la hermana de Nietzsche, acerca del estado del filósofo durante sus últimos años?
  45. ¿Qué pieza musical del compositor Richard Strauss se titula igual que una obra de Nietzsche?
  46. ¿Qué filósofo escribió El día que Nietzsche lloró, novela que servirá de guión para la película del mismo título?
  47. ¿Qué teoría de Nietzsche es mencionada en la última escena de la película K-Pax?
  48. ¿En qué film de Alfred Hitchcock una pareja de jóvenes justifican un asesinato tratando de ampararse en la teoría del superhombre nietzscheana?
  49. ¿Qué pintor expresionista noruego pintó un extraordinario retrato de Nietzsche sobre los años 1905-1906?
  50. ¿Qué obra proyectaba Nietzsche que iba a ser su gran obra, pero que nunca llegó a hacerse realidad?
  
Respuestas

  1. Röcken - Weimar
  2. Vitalismo
  3. La gaia ciencia
  4. 1844 - 1900
  5. El crepúsculo de los ídolos
  6. Arthur Schopenhauer
  7. Viene del término nihil, que significa “nada”. Según a qué se refiera, Nietzsche puede verse como nihilista o como antinihilista. Sería nihilista en tanto su filosofia niega cualquier absoluto metafísico, revalorizando así el valor de nuestra vida terrena. Pero sería antinihilista en la medida en que su filosofía niega todos los discursos religiosos, el nihilismo de los cuales consistiría en reducir el valor de esta vida al afirmar que la auténtica se encuentra en un más allá.  
  8. Lo apolíneo se refiere a todo aquello que obedece a la razón, el orden, la medida; mientras que lo dionisíaco hace referencia a la pasión, la fiesta, el desenfreno. Según Nietzsche la cultura presocrática sabía equilibrar ambos elementos, pero con el tiempo se impuso un pensamiento que glorificaba todo lo racional, a la vez que tendía a desconfiar de cualquier impulso de carácter pasional. Apolo ganó la partida a Dioniso, y Europa comenzó a entrar en una profunda crisis cultural.
  9. Lou Salomé.
  10. Porque el pensamiento se elabora a través del lenguaje, y dado que éste se estructura según la secuencia sujeto – predicado, esto nos empuja a suponer que al sujeto gramatical le corresponde un sujeto real, esto es, una sustancia, la cual gozaría de cierta permanencia en el tiempo en la medida en que empleamos en sucesivas ocasiones el mismo nombre para referirnos a ella. Así pues, caemos en la ficción que genera el lenguaje, y damos por sentado que si empleamos constantemente el mismo nombre en una oración como sujeto, existe algo que es también permanente en cada individuo (aunque vaya sufriendo cambios éste con el tiempo) que sostiene su identidad y que es lo que posibilita el mantenimiento de dicho nombre. Este algo, cuando hablamos del hombre, que sería permanente a pesar de nuestros cambios físicos, haría referencia al alma, que por ser inmaterial no cambiaría. Pero si aceptamos un alma espiritual, nos introducimos en el discurso religioso, que nos llevará de nuevo a considerar la existencia de Dios.
  11. Nietzsche ve en el imperativo categórico kantiano una forma enmascarada de introducir desde una perspectiva aparentemente laica los planteamientos propios de la ética cristiana, los cuales obedecen a esa voluntad de igualdad que según el pensador alemán es enemiga de la voluntad de poder.
  12. Richard Wagner
  13. Aunque tuvo algunos defensores, la mayor parte serán muy críticos con los enfoques que presenta Nietzsche en esta obra, hasta el punto de que comenzarán a dejarle un poco de lado.
  14. Basilea.
  15. Que algún día el universo volverá a formarse de modo exactamente igual a como lo ha hecho esta vez, de tal manera que todo se repetirá exactamente de la misma manera como está aconteciendo ahora. De aquí extraerá Nietzsche la idea de que cada instante posee un valor absoluto, por más que pueda parecer efímero, otorgando así una gravedad infinita a cada momento de nuestra vida. El reto es vivir siendo capaces de soportar la idea de que nuestra propia vida se va a repetir infinitas veces: siendo así, hemos de procurar que valga la pena, y que por tanto, el eterno retorno sea motivo de júbilo, en lugar de ser una noticia horrible.
  16. Va más allá de la mera voluntad de mantenerse en la existencia; es la voluntad de ser significativos, de ser reconocidos y considerados en nuestra individualidad, en el sentido de no resultar indiferentes para el resto. Es la fuerza vital que nos lleva a siempre tratar de ser más de lo que actualmente somos, de superarnos y combatir nuestros propios límites y los que nos impone la sociedad.
  17. Habla de las etapas históricas que dan paso del hombre al superhombre. El camello representa la fase en la que el hombre carga sobre sus espaldas el peso de la moral religiosa tradicional; el león simboliza la rebeldía contra dicha moral, la fuerza necesaria para enfrentarse y derrotarla; el niño significa la inocencia propia del superhombre, que ha de crear los nuevos valores que necesita la humanidad, como si de un juego mismo se tratara, sin que quepa en él ningún sentimiento de odio o resentimiento.
  18. Porque piensa que su mensaje posiblemente llegue para mucha gente de su tiempo demasiado pronto, de modo que la mayor parte de los que sean capaces de leerle y seguirle en sus planteamientos aún tienen que nacer.
  19. Un profeta legendario persa defensor del mazdeísmo, religión que adora a Ahura-Mazda y que presenta la distinción entre un Bien y un Mal absolutos, influyendo de forma decisiva en las posteriores religiones monoteístas del mundo.
  20. Considera que el ánimo que impulsa el sentimiento religioso en general, y el del cristianismo en particular, deriva del resentimiento que los débiles han ido cociendo a fuego lento en su interior, creciendo de generación en generación, por su incapacidad para poder enfrentarse a los fuertes, a los señores. Tanto odian los débiles a los fuertes y tan impotentes se ven para hacerles frente en esta vida, que su necesidad de venganza ha generado la fantasía de que existe otra vida en la que se hará justicia, esto es, ellos serán elevados mientras que los que ahora disfrutan de una vida superior padecerán toda clase de castigos. En el cristianismo este odio llega a tal punto que se dice que el castigo durará eternamente, y que los bienaventurados podrán desde el cielo admirar cómo se les aplica el castigo a los condenados, para mayor regocijo de su alma.
  21. Aceptación del propio destino, no en clave determinista o fatalista, sino en clave vitalista, es decir, ser capaz de amar la vida con todo lo que ello conlleva de placer y de dolor, de alegría y de tristeza, asumido que “lo que no me mata, me hace más fuerte”.
  22. Nietzsche ve en el socialismo y la democracia, como pasaba con el imperativo categórico de Kant, nada más que esfuerzos por defender los viejos ideales pero tratando de justificarlos sin apelar a la religión, lo que implica caer de nuevo en la defensa de la voluntad de igualdad que la animaba. ¿Por qué ese interés por igualar a todos? Para Nietzsche, una cultura que no considera como superiores a sus integrantes mejor preparados, más capacitados, más valientes y más creativos, y que violenta el orden natural de las cosas para situar a todo el mundo al mismo nivel, es una cultura que camina hacia su propia autodestrucción.
  23. Es la concepción filosófica que resalta el valor de esta vida por encima de toda otra consideración, hasta el punto que defiende que algo ha de ser calificado de “bueno” o “malo” exclusivamente en virtud de si contribuye o no a que fluya o se desarrolle con la mayor plenitud posible todo aquello que suponga su afirmación.
  24. Transformación de todos los valores. Según Nietzsche, términos como “bueno”, “malo”, “culpa” y tantos otros que ahora aparecen en el discurso moral, en su origen no tenían dicha carga semántica, pero con el surgimiento y el auge de las filosofías detractoras del cuerpo y los planteamientos religiosos se rellenaron de dicha carga, triunfando así la moral del rebaño. Se necesita una nueva forma de entender dichos conceptos, más acorde con los valores vitales que respetan la dimensión dionisíaca de nuestra existencia, por lo que reclama una transvaloración.
  25. Karl Marx y Sigmund Freud.
  26. En la guerra franco-prusiana.
  27. Suele traducirse como “superhombre”, aunque algunos prefieren “supra-humano” o “sobre – humano”. Se refiere al hombre que se halla absolutamente incontaminado por las ideas de culpa y mala conciencia propias de la moral tradicional, y que es capaz de vivir creando sus propios valores, animado por su voluntad de poder.
  28. La Iglesia sería para Nietzsche más bien un invento de San Pablo, quien ya comenzaría a desvirtuar el mensaje original de Jesús de Nazaret. Una vez se aliara con el poder político, la institución eclesiástica definitivamente pasó a convertirse en un aparato de administración de poder terrenal que se legitimaría ante la sociedad en virtud de su supuesta filiación espiritual con Dios. Sin embargo, sólo Jesús fue capaz de vivir plenamente los valores que predicaba, mientras que la Iglesia se aleja de los mismos aunque trate de mantener las apariencias.
  29. Nietzsche contempla la compasión por los que sufren, por los débiles,  como un sentimiento que hemos de evitar. Dicho sentimiento debilita a quien lo experimenta, pues genera un efecto depresivo. Define al cristianismo como la religión de la compasión, y asocia compasión con desprecio por la vida, pues el que se compadece por el sufrimiento es porque no ha aprendido a valorar esta vida con todo lo que ella conlleva. En palabras del propio Nietzsche: “La compasión dificulta en gran medida la ley de la evolución, que es la ley de la selección. Conserva lo que está pronto a perecer; combate a favor de los desheredados y de los condenados de la vida, y manteniendo en vida una cantidad de fracasados de todo linaje, da a la vida misma una aspecto hosco y enigmático. Se osó llamar virtud a la compasión (mientras que en toda moral noble es considerada como debilidad); se ha ido más allá; se ha hecho de ella la virtud, el terreno y el origen de todas las virtudes; pero esto fue ciertamente hecho (cosa que se debe tener siempre en cuenta) desde el punto de vista de una filosofía que era nihilista, que llevaba escrita en su escudo la negación de la vida. Schopenhauer estaba con ella en su derecho; con la compasión, la vida es negada y se hace más digna de ser negada; la compasión es la práctica del nihilismo.”
  30. Los ataques de Nietzsche contra el Estado han hecho pensar a algunos que Nietzsche pudiera simpatizar con el anarquismo, pero Nietzsche critica tanto a socialistas como anarquistas por simpatizar ambos con la voluntad de igualdad. Se trata de los últimos “cristianos”, de gente decadente con alma de esclavo que lo quieren igualar todo a ellos mismos. A diferencia de lo que pretenden unos y otros, la vida ascendente que defiende Nietzsche no iguala, crea diferencias, jerarquiza.
  31. Aurora, Más allá del bien y del mal, Genealogía de la moral y Anticristo.
  32. Un error.
  33. Que no nos dejemos embaucar por los cantos de sirena que nos prometen otra vida en un más allá, hipotecando el valor de ésta por la esperanza de la otra.
  34. Al hombre que no sabe estar a la altura de la muerte de Dios, y que al ser incapaz de crear valores nuevos cae en la postura de negar todo valor a esta vida, abandonándose a un vano hedonismo.
  35. 1889
  36. Vive de tal manera que si fueras condenado a repetir tu vida infinitas veces de manera idéntica, ello suponga para ti propiamente un premio más que una maldición.
  37. Porque Schopenhauer adoptará una actitud ascética ante la vida, tratando de renunciar a todo deseo (pues de ese modo pensaba conquistar su libertad), y será un defensor del sentimiento de la compasión.
  38. Porque considera que en aquel tiempo todavía se sabía equilibrar convenientemente lo apolíneo y lo dionisíaco.
  39. Fueron pastores protestantes
  40. Una sentencia más o menos breve que el autor no explica, pero que espera que despierte en el lector su capacidad intuitiva para conectar con el pensamiento que expresa.
  41. Siglo VI a.C. El siglo de Pitágoras, de Siddarta Ghautama (Buda) y posiblemente de Zoroastro o Zaratustra.
  42. Ecce homo.
  43. Los buenos, en el sentido original y aristocrático del término, precisamente porque en ellos su querer iba seguido de un hacer, dada su mayor fuerza y potencia, no se prodigaba la reflexión, la profundidad de pensamiento. En cambio, en los débiles, como en su caso su querer frecuentemente no se convertía en acción, ello daba paso a un mayor desarrollo de la imaginación, que acabaría dando lugar al pensamiento sacerdotal, que al traernos las ideas de conciencia, culpa y demás, convertiría finalmente a todo hombre en un ser de mayor profundidad psicológica, al tener que enfrentarse a dichos pensamientos.
  44. En lugar de decir que se había vuelto loco, su hermana difundía que su genialidad le había hecho ascender a un estado de consciencia superior, hasta el punto de que los demás ya no éramos capaces de seguirle y comprenderle.
  45. Así habló Zaratustra.
  46. Irvin D. Yalom
  47. La teoría del eterno retorno de lo idéntico.
  48. La soga, de 1948.
  49. Edward Munch
  50. “La voluntad de poder”

sábado, 12 de febrero de 2011

Los cuatro grandes errores


Los cuatro grandes errores
 
uno
 
Error de la confusión de la causa con la consecuencia. -No hay error más peligroso que confundir la consecuencia con la causa: yo lo, llamo la auténtica corrupción de la razón.  Sin embargo, ese error es uno de los hábitos más viejos y más jóvenes de la humanidad: entre nosotros está incluso santificado, lleva el nombre de «religión», de «moral». Toda tesis formulada por la religión y la moral lo contiene; los sacerdotes y los legisladores morales son los autores de esa corrupción de la razón. -Voy a aducir un ejemplo: todo el mundo conoce el libro del famoso Cornaro, en el que éste recomienda su escasa dieta como receta para una vida larga y feliz -también virtuosa. -Pocos libros han sido tan leídos, todavía hoy se lo imprime anualmente en Inglaterra en muchos miles de ejemplares. Yo no dudo de que es difícil que un libro (exceptuada, corno es obvio, la Biblia) haya causado tanto daño, haya acortado tantas vidas como esta curiosa obra, tan bien intencionada. Razón de eso: la confusión de la consecuencia con la causa. Aquel probo italiano veía en su dieta la causa de su larga vida: cuando en realidad la condición previa de una vida larga, la lentitud extraordinaria del metabolismo, el gasto exiguo, era su escasa dieta.  El no era libre de comer poco o mucho su frugalidad no era una «voluntad libre»: se ponía enfermo cuando comía más.  Pero, a quien no sea una carpa, comer normalmente no sólo le viene bien, sino que le es necesario.  Un docto de nuestros días, con su gaste de fuerza nerviosa, se arruinaría con el régime de Cornaro. Crede experto.-
 
dos
 
La fórmula más general que subyace a toda religión y a toda moral dice: «Haz esto y aquello, no hagas esto y aquello - ¡así serás feliz!  En otro caso... »  Toda moral, toda religión es ese imperativo, -yo denomino el gran pecado original de la razón, la sinrazon inmortal. En mi boca esa fórmula se transforma su contraria -primer ejemplo de mi «transvaloración de todos los valores»: un hombre bien constituido, un «feliz», tiene que realizar ciertas acciones y recela instintivamente de otras, lleva a sus relaciones con los hombres y las cosas el orden que él representa fisiológicamente. Dicho en una fórmula: su virtud es consecuencia de su felicidad ... Una vida larga, una descendencia numerosa no son la recompensa de la virtud, la virtud misma es, más bien, aquel retardamiento del metabolismo que, entre otras cosas, lleva también consigo una vida larga, una descendencia numerosa, en suma el cornarismo. -La Iglesia y la moral dicen: «una estirpe, un pueblo se arruinan a causa del vicio y del lujo». Mi razón restablecida dice: cuando un pueblo sucumbe, cuando degenera fisiológicamente, tal cosa tiene como consecuencia el vicio y el lujo (es decir, la estímulos cada vez más fuertes y frecuentes, como los que conoce toda naturaleza agotada). Este joven se vuelve prematuramente pálido y mustio. Sus amigos dicen: de ello tiene la culpa esta y aquella enfermedad. Yo digo: el hecho de que se haya puesto enfermo, el hecho de que no haya resistido a la enfermedad fue ya consecuencia de una vida empobrecida, de un agotamiento hereditario. El lector de periódicos dice: con tal error ese partido se arruina.  Mi política superior dice: un partido que comete tales errores está acabado -ya no posee su seguridad instintiva. Todo error, en todo sentido, es consecuencia de una degeneración de los instintos, de una disgregación de la voluntad: con esto queda casi definido lo malo (das Schlechte) - Todo lo bueno es instinto Y, por consiguiente, fácil, necesario, libre. El esfuerzo es una objeción, el dios es típicamente distinto del héroe (en mi lenguaje: los pies ligeros, primer atributo de la divinidad)
 
tres
 
Error de una causalidad falsa. -En todo tiempo se ha creído saber qué es una causa: mas ¿de dónde sacábamos nosotros nuestro saber, o, más exactamente, nuestra creencia de tener ese saber? Del ámbito de los famosos «hechos internos», ninguno de los cuales ha demostrado hasta ahora ser un hecho. Creíamos que, en el acto de la voluntad, nosotros mismos éramos causas; opinábamos que, al menos aquí, sorprendíamos en el acto a la causalidad. De igual modo, tampoco se ponía en duda que todos los antecedentia de una acción, sus causas, había que buscarlos en la consciencia y que en ella los hallaríamos de nuevo si los buscábamos - como «motivos»: de lo contrarío, en efecto, no habríamos sido libres para realizar la acción, responsables de ella. Finalmente, ¿quién habría discutido que un pensamiento es causado?, ¿que el yo causa el pensamiento?... De estos tres «hechos internos», con los que la causalidad parecía quedar garantizada, el primero Y más convincente es el de la Voluntad como causa, la concepción de una consciencia («espíritu») como causa, y, más tarde, también la del yo (el «sujeto») como causa nacieron simplemente después de que la voluntad había establecido ya la causalidad como dada, como una  empiria... Entre tanto hemos pensado mejor las cosas. Hoy no creemos ya una sola palabra de todo aquello. El «mundo interno» está lleno de fantasmas y de fuegos, fatuos: la voluntad es uno de ellos. La voluntad no mueve ya nada, por consiguiente, tampoco aclara ya nada simplemente acompaña a los procesos, también puede faltar. El llamado «motivo»: otro error. Simplemente un fenómeno superficial de la consciencia, un accesorio del acto, que más bien encubre que representa los antecedentia de éste. ¡Y nada digamos del yo!  Se ha convertido en una fábula, en una ficción, en un juego de palabras: ¡ha dejado totalmente de pensar, de sentir y de querer!... ¿Qué se sigue de aquí? ¡No existen en modo alguno causas espirituales! ¡Toda la presunta empiria de las mismas se ha ido al diablo! ¡Esto es lo que se sigue de aquí! - y nosotros habíamos abusado gentilmente de aquella «empiria», habíamos creado, basándonos en ella, el mundo como un mundo de causas, como un mundo de voluntad, como un mundo de espíritus. La psicología más antigua y más prolongada actuaba aquí, no ha hecho ninguna otra cosa: todo acontecimiento era para ella un acto, todo acto, consecuencia de una voluntad, el mundo se convirtió para ella en una pluralidad de agentes, a todo acontecimiento se le imputó un agente (un «sujeto»). El hombre ha proyectado fuera de sí sus tres «hechos internos», aquello en lo que él más firmemente creía, la voluntad, el espíritu, el yo, - el concepto de ser lo extrajo del concepto de yo, puso las «cosas» como existentes guiándose por su propia imagen, por su concepto del yo como causa. ¿Cómo puede extrañar que luego volviese a encontrar siempre en las cosas tan sólo aquello que él había escondido dentro de ellas? - La cosa misma, dicho una vez más, el concepto de cosa, mero reflejo de la creencia en el yo como causa... E incluso el átomo de ustedes, señores mecanicistas y físicos, ¡cuánto error, cuánta psicología rudimentaria perduran todavía en su átomo! - ¡Para no decir nada de la «cosa en sí», del horrendum pudendum de los metafísicos! ¡El error del espíritu como causa, confundido con la realidad! ¡Y convertido en medida de la realidad ¡Y denominado Dios!
 
cuatro

Error de las causas imaginarias. - Para partir del sueño: a una sensación determinada, surgida, por ejemplo, a consecuencia de un lejano disparo de cañón, se le imputa retrospectivamente una causa (a menudo, toda una pequeña novela, en la que precisamente el que sueña es el personaje principal). La sensación, entre tanto, perdura, en una especie de resonancia: aguarda, por así decirlo, hasta que el instinto causal le permite pasar a primer plano, - ahora ya no como un azar, sino como un «sentido». El disparo de cañón se presenta de una forma causal, en una inversión aparente del tiempo. Lo posterior, la motivación, es vivido antes, a menudo con cien detalles que transcurren como de manera fulminante, el disparo viene después... ¿Qué ha ocurrido?  Las representaciones que fueron engendradas por una situación determinada son concebidas erróneamente como causa de la misma. -De hecho cuando estamos despiertos actuamos también así.  La mayoría de nuestros sentimientos generales -toda especie de obstáculo, presión, tensión, explosión en el juego y contrajuego de los órganos, como en especial el estado del nervus sympaticus - excitan nuestro instinto causal: queremos tener una razón de encontrarnos de este y de aquel modo, -de encontrarnos bien o encontrarnos mal. Jamás nos basta con establecer el hecho de que nos encontramos de este y de aquel modo: no admitimos ese hecho - no cobramos consciencia de él - hasta que hemos dado una especie de motivación. - El recuerdo, que en tal caso entra en actividad sin saberlo nosotros, evoca estados anteriores de igual especie, así como las interpretaciones causales fusionadas con ellos, - no la causalidad de los mismos. Desde luego la creencia de que las representaciones, los procesos conscientes concomitantes han sido las causas, es evocada también por el recuerdo.  Surge así una habituación a una interpretación causal determinada, la cual obstaculiza en verdad una investigación de la causa e incluso la excluye. 

 
cinco

Aclaración psicológica de esto. - El reducir algo desconocido a algo conocido alivia, tranquiliza, satisface, proporciona, además, un sentimiento de poder. Con lo desconocido vienen dados el peligro, la inquietud, la preocupación, - el primer instinto acude a eliminar esos estados penosos.  Primer axioma: una aclaración cualquiera es mejor que ninguna. Como en el fondo se trata tan sólo de un querer-desembarazarse de representaciones opresivas, no se es precisamente riguroso con los medios de conseguirlo: la primera representación con la que se aclara que lo desconocido es conocido hace tanto bien que se la «tiene por verdadera».  Prueba del placer («de la fuerza») como criterio de verdad. - Así, pues, el instinto causal está condicionado y es excitado por el sentimiento de miedo. El «¿por qué?» debe dar, si es posible, no tanto la causa por ella misma cuanto, más bien, una especie de causa - una causa tranquilizante, liberadora, aliviadora. El que quede establecido como causa algo ya conocido, vivido, inscrito en el recuerdo, es la primera consecuencia de esa necesidad. Lo nuevo, lo no vivido, lo extraño queda excluido como causa. -Se busca, por tanto, como causa, no sólo una especie de aclaraciones, sino una especie escogida y privilegiada de aclaraciones, aquéllas con las que de manera más rápida, más frecuente, queda eliminado el sentimiento de lo extraño, nuevo, no vivido, - las aclaraciones más habituales. - Consecuencia: una especie de posición de causas prepondera cada vez más, se concentra en un sistema y sobresale por fin como dominante, es decir, sencillamente excluyente de otras causas y aclaraciones. -El banquero piensa en seguida en el «negocio», el cristiano, en el «pecado», la muchacha, en su amor.
 
seis
 
El ámbito entero de la moral y la religión cae bajo este concepto de las causas imaginarias. - «Aclaración» de los sentimientos generales desagradables.  Están condicionados por seres que nos son hostiles (espíritus malvados: el caso más famoso - la errónea intelección de las histéricas como brujas). Están condicionados por acciones que no pueden ser dadas por buenas (el sentimiento del «pecado», de la «pecaminosidad», imputado a un malestar fisiológico - la gente encuentra siempre razones de estar descontenta de sí misma). Están condicionados como castigos, como expiación de algo que no deberíamos haber hecho, que no deberíamos haber sido (generalizado de forma impudente por Schopenhauer en una tesis en la que la moral aparece como lo que es, como una auténtica envenenadora y calumniadora de la vida: «todo gran dolor, sea corporal, sea espiritual, enuncia lo que merecemos; pues no nos podría sobrevenir si no lo mereciésemos».  El mundo como voluntad y representación,2, 666). Están condicionados como consecuencias de acciones irreflexivas, que han salido mal ( - los afectos, los sentidos, puestos como causa, como «culpables»; malestares fisiológicos interpretados, con ayuda de otros malestares, como «merecidos»). - «Aclaración» de los sentimientos generales agradables.  Están condicionados por la confianza en Dios. Están condicionados por la consciencia de acciones buenas (la denominada «buena conciencia», un estado fisiológico que a veces es tan semejante a una digestión feliz que se confunde con ella).  Están condicionados por el resultado feliz, de empresas ( - falacia ingenua: el resultado feliz de una empresa no le produce en modo alguno sentimientos generales agradables a un hipocondríaco o a un Pascal).  Están condicionados por la fe, la caridad, la esperanza - las virtudes cristianas. - En verdad, todas estas presuntas aclaraciones son estados derivados y, por así decirlo, traducciones de sentimientos de placer o de displacer a un dialecto falso: se está en estado de esperar porque el sentimiento fisiológico básico vuelve a ser fuerte y rico; se confía en Dios porque el sentimiento de plenitud y de fuerza le proporciona a uno calma. La moral y la religión caen en su integridad bajo la psicología del error: en cada caso particular son confundidos la causa y el efecto; o la verdad es confundida con el efecto de lo creído como verdadero; o un estado de consciencia es confundido con la causalidad de ese estado.
 
siete
 
Error de la voluntad libre. -Hoy no tenemos ya compasión alguna con el concepto de «voluntad libre»: sabemos demasiado bien lo que es -la más desacreditada artimaña de teólogos que existe, destinada a hacer «responsable» a la humanidad en el sentido de lo  teólogos, es decir, a hacerla dependiente de ellos... Voy exponer aquí tan sólo la psicología de toda atribución de responsabilidad. - En todo  lugar en que se anda a la busca de responsabilidad suele ser el instinto de querer-castigar-y-juzgar el que anda en su busca. Se ha despojado de su inocencia al devenir cuando este o aquel otro modo de ser es atribuido a la voluntad, a las intenciones, a los actos de la responsabilidad: la doctrina de la voluntad ha sido inventada esencialmente con la finalidad de castigar, es decir, de querer-encontrar-culpables. Toda la vieja psicología de la voluntad, tiene su presupuesto en el hecho de que sus autores, los sacerdotes colocados en la cúspide de las viejas comunidades, querían otorgarse el derecho de imponer castigos: -querían otorgarle a Dios ese derecho... A los seres humanos se los imagino «libres» para que pudieran ser juzgados, castigados, - para que pudieran ser culpables:  por consiguiente, se tuvo que pensar que toda acción era querida, y que el origen de toda acción estaba situado en la consciencia ( -con lo cual el más radical fraude in psychologicis quedó convertido en principio de la psicología misma...) Hoy que hemos ingresado en el movimiento opuesto a aquél, hoy que sobretodo nosotros los inmoralistas intentamos, con todas nuestras fuerzas, expulsar de nuevo del mundo el concepto de culpa y el concepto de castigo y depurar de ellos la psicología, la historia, la naturaleza, las instituciones y sanciones sociales, no hay a nuestros ojos adversarios más radicales que los teólogos, los cuales, con el concepto de «orden moral del mundo», continúan infectando la inocencia del devenir por medio del «castigo» y la «culpa».  El cristianismo es una metafísica del verdugo...
 
ocho
 
¿Cuál puede ser nuestra única doctrina? - Que al ser humano nadie le da sus propiedades, ni Dios, ni la sociedad, ni sus padres y antepasados, ni él mismo - el sinsentido de esta noción que aquí acabamos de rechazar ha sido enseñado como «libertad inteligible» por Kant, acaso ya también por Platón).  Nadie es responsable de existir, de estar hecho de este o de aquel modo, de encontrarse en estas circunstancias, en este ambiente. La fatalidad de su ser no puede ser desligada de la fatalidad de todo lo que fue y será.  El no es la consecuencia de una intención propia, de una voluntad, de una finalidad, con él no se hace el ensayo de alcanzar un «ideal de hombre» o un «ideal de felicidad» o un «ideal de moralidad», - es absurdo querer echar a rodar su ser hacia una finalidad cualquiera.  Nosotros hemos inventado el concepto «finalidad»: en la realidad falta la finalidad... Se es necesario, se es un fragmento de fatalidad, se forma parte del todo, se es en el todo, -no hay, nada que pueda juzgar, medir, comparar, condenar nuestro ser, pues esto significaría juzgar, parar, condenar el todo... ¡Pero no hay nada fuera del todo! - Que no se haga ya responsable a nadie, que no sea lícito atribuir el modo de ser a una causa prima, que el mundo no sea una unidad ni como sensorium ni como «espíritu», sólo esto es la gran liberación  - sólo con esto queda restablecida otra vez la inocencia del devenir... El concepto «Dios» ha sido has la gran objeción contra la existencia"... Nosotros negamos a Dios, negamos la responsabilidad en Dios: sólo así redimimos al mundo. -
Friedrich Nietzsche
Trad. A. Sánchez Pascual

Crepúsculo de los ídolos. “La razón en la filosofía”


Crepúsculo de los ídolos.
“La razón en la filosofía”
  1.
¿Me pregunta usted qué cosas son idiosincrasia en los filósofos?… Por ejemplo, su falta de sentido histórico, su odio a la noción misma de devenir, su egipticismo. Ellos creen otorgar un honor a una cosa cuando la deshistorizan, sub specie aeterni, —cuando hacen de ella una momia. Todo lo que los filósofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales; de sus manos no salió vivo nada real. Matan, rellenan de paja, esos señores idólatras de los conceptos, cuando adoran, —se vuelven mortalmente peligrosos para todo, cuando adoran. La muerte, el cambio, la vejez, así como la procreación y el crecimiento son para ellos objeciones, —incluso refutaciones. Lo que es no deviene; lo que deviene no es… Ahora bien, todos ellos creen, incluso con desesperación, en lo que es. Mas como no pueden apoderarse de ello, buscan razones de por qué se les retiene. “Tiene que haber una ilusión, un engaño en el hecho de que no percibamos lo que es: ¿dónde se esconde el engañador? —”Lo tenemos, gritan dichosos, ¡es la sensibilidad! Estos sentidos, que también en otros aspectos son tan inmorales, nos engañan acerca del mundo verdadero. Moraleja: deshacerse del engaño de los sentidos, del devenir, de la historia [Historie], de la mentira, —la historia no es más que fe en los sentidos, fe en la mentira. Moraleja: decir no a todo lo que otorga fe a los sentidos, a todo el resto de la humanidad: todo él es “pueblo”. ¡Ser filósofo, ser momia, representar el monótono-teísmo con una mímica de sepulturero! — ¡Y, sobre todo, fuera el cuerpo, esa lamentable idée fixe de los sentidos!, ¡sujeto a todos los errores de la lógica que existen, refutado, incluso imposible, aun cuando es lo bastante insolente para comportarse como si fuera real!…”.
2.
Pongo a un lado, con gran reverencia, el nombre de Heráclito. Mientras que el resto del pueblo de los filósofos rechazaba el testimonio de los sentidos porque éstos mostraban pluralidad y modificación, él rechazó su testimonio porque mostraban las cosas como si tuviesen duración y unidad. También Heráclito fue injusto con los sentidos. Estos no mienten ni del modo como creen los eleatas ni del modo como creía él, —no mienten de ninguna manera. Lo que nosotros hacemos de su testimonio, eso es lo que introduce la mentira, por ejemplo la mentira de la unidad, la mentira de la coseidad, de la sustancia, de la duración… La “razón” es la causa de que nosotros falseemos el testimonio de los sentidos. Mostrando el devenir, el perecer, el cambio, los sentidos no mienten… Pero Heráclito tendrá eternamente razón al decir que el ser es una ficción vacía. El mundo “aparente” es el único: el “mundo verdadero” no es más que un añadido mentiroso…
3.
—¡Y qué sutiles instrumentos de observación tenemos en nuestros sentidos! Esa nariz, por ejemplo, de la que ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud, es hasta este momento incluso el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición: es capaz de registrar incluso diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra. Hoy nosotros poseemos ciencia exactamente en la medida en que nos hemos decidido a aceptar el testimonio de los sentidos, —en que hemos aprendido a seguir aguzándolos, armándolos, pensándolos hasta el final. El resto es un aborto y todavía-no-ciencia: quiero decir, metafísica, teología, psicología, teoría del conocimiento. O ciencia formal, teoría de los signos: como la lógica, y esa lógica aplicada, la matemática. En ellas la realidad no llega a aparecer, ni siquiera como problema; y también como la cuestión de qué valor tiene en general ese convencionalismo de signos que es la lógica.—

4.
La otra idiosincrasia de los filósofos no es menos peligrosa: consiste en confundir lo último y lo primero. Ponen al comienzo, como comienzo, lo que viene al final —¡por desgracia!, ¡pues no debería siquiera venir! —los “conceptos supremos”, es decir, los conceptos más generales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora. Esto es, una vez más, sólo expresión de su modo de venerar: a lo superior no le es lícito provenir de lo inferior, no le es lícito provenir de nada… Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser causa sui . El proceder de algo distinto es considerado como una objeción, como algo que pone en entredicho el valor. Todos los valores supremos son de primer rango, ninguno de los conceptos supremos, lo existente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto —ninguno de ellos puede haber devenido, por consiguiente tiene que ser causa sui. Mas ninguna de esas cosas puede ser tampoco desigual una de otra, no puede estar en contradicción consigo misma… Con esto tienen los filósofos su estupendo concepto “Dios”… Lo último, lo más tenue, lo más vacío es puesto como lo primero, como causa en sí, como ens realissimum… ¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de unos enfermos tejedores de telarañas!— ¡Y lo ha pagado caro!…
5.
—Contrapongamos a esto, por fin, el modo tan distinto como nosotros (—digo nosotros por cortesía…) vemos el problema del error y de la apariencia. En otro tiempo se tomaba la modificación, el cambio, el devenir en general como prueba de apariencia, como signo de que ahí tiene que haber algo que nos induce a error. Hoy, a la inversa, en la exacta medida en que el prejuicio de la razón nos fuerza a asignar unidad, identidad, duración, sustancia, causa, coseidad, ser, nos vemos en cierto modo cogidos en el error, necesitados al error; aun cuando, basándonos en una verificación rigurosa, dentro de nosotros estemos muy seguros de que es ahí donde está el error. Ocurre con esto lo mismo que con los movimientos de una gran constelación: en éstos el error tiene como abogado permanente a nuestro ojo, allí a nuestro lenguaje. Por su génesis el lenguaje pertenece a la época de la forma más rudimentaria de psicología: penetramos en un fetichismo grosero cuando adquirimos consciencia de los presupuestos básicos de la metafísica del lenguaje, dicho con claridad: de la razón. Ese fetichismo ve en todas partes agentes y acciones: cree que la voluntad es la causa en general; cree en el “yo”, cree que el yo es un ser, que el yo es una sustancia, y proyecta sobre todas las cosas la creencia en la sustancia-yo —así es como crea el concepto “cosa”… El ser es añadido con el pensamiento, es introducido subrepticiamente en todas partes como causa; del concepto “yo” es del que se sigue, como derivado, el concepto “ser”… Al comienzo está ese grande y funesto error de que la voluntad es algo que produce efectos,—de que la voluntad es una facultad… Hoy sabemos que no es más que una palabra… Mucho más tarde, en un mundo mil veces más ilustrado, llegó a la consciencia de los filósofos, para su sorpresa, la seguridad, la certeza subjetiva en el manejo de las categorías de la razón: ellos sacaron la conclusión de que esas categorías no podían proceder de la empiria, —la empiria entera, decían, está, en efecto, en contradicción con ellas. ¿De dónde proceden, pues? —Y tanto en India como en Grecia se cometió el mismo error: “nosotros tenemos que haber habitado ya alguna vez en un mundo más alto (—en lugar de en un mundo mucho más bajo: ¡lo cual habría sido la verdad!), nosotros tenemos que haber sido divinos, ¡pues poseemos la razón!”… De hecho, hasta ahora nada ha tenido una fuerza persuasiva más ingenua que el error acerca del ser, tal como fue formulado, por ejemplo, por los eleatas: ¡ese error tiene en favor suyo, en efecto, cada palabra, cada frase que nosotros pronunciamos! —También los adversarios de los eleatas sucumbieron a la seducción de su concepto de ser: entre otros Demócrito, cuando inventó su átomo… La “razón” en el lenguaje: ¡oh, qué vieja hembra engañadora! Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática…
6.
Se me estará agradecido si condenso un conocimiento tan esencial, tan nuevo, en cuatro tesis: así facilito la comprensión, así provoco la contradicción.
Primera tesis. Las razones por las que “este” mundo ha sido calificado de aparente fundamentan, antes bien, su realidad,— otra especie distinta de realidad es absolutamente indemostrable.
Segunda tesis. Los signos distintivos que han sido asignados al “ser verdadero” de las cosas son los signos distintivos del no-ser, de la nada, — a base de ponerlo en contradicción con el mundo real es como se ha construido el “mundo verdadero”: un mundo aparente de hecho, en cuanto es meramente una ilusión óptico-moral.
Tercera tesis. Inventar fábulas acerca de “otro” mundo distinto de éste no tiene sentido, presuponiendo que no domine en nosotros un instinto de calumnia, de empequeñecimiento, de recelo frente a la vida: en este último caso tomamos venganza de la vida con las fantasmagoría de “otra” vida distinta de ésta, “mejor” que ésta.
Cuarta tesis. Dividir el mundo en un mundo “verdadero” y en un mundo “aparente”, ya sea al modo del cristianismo, ya sea al modo de Kant (en última instancia, un cristiano alevoso), es únicamente una sugestión de la décadence, — un síntoma de vida descendente… El hecho de que el artista estime más la apariencia que la realidad no constituye una objeción contra esta tesis. Pues “la apariencia” significa aquí la realidad una vez más, sólo que seleccionada, reforzada, corregida… El artista trágico no es un pesimista, — dice precisamente sí incluso a todo lo problemático y terrible, es dionisíaco…  

Trad. Sánchez Pascual. Alianza Editorial